

La ciudad pequeña de Lacoste, en el sur de Francia, apenas algunos cientos habitantes y una tela de araña de calles estrechas y de terrazas incluidas dentro de las paredes medievales gruesas.
Todo alrededor, los campos, los viñedos y las extensiones de la lavanda componen un paisaje suave que cambie con el efecto del viento y de la luz.
La necesidad de recibir acontecimientos y de ofrecer un lugar para reunirse, se construyo una estructura temporal flexible sobre la fortaleza. Con un área limitada disponible, el equipo - Eric Bunge, Mimi Hoang y Daniela Zimmer con Takuya Shinoda y Shuji Suzumori – ha diseñado y construido junto con estudiantes del SCAD dos pavellones altos (hasta ocho metros de alto) en parte mas alta de la fortaleza. Cincuenta kilómetros de cuerda especial fueron requeridos para construir la forma del viento, estirados y tejidos dentro de un enrejado de tubos plásticos curvados para crear una serie de formas flotantes.
Los pavellones se desforman, inflando hacia adentro o hacia fuera según la intensidad,a dirección del viento y según la cantidad de tensión en la cuerda.